REACTIVAR LA INDUSTRIA NAVAL: UN IMPERATIVO

Uruguay puede. Las Hidrovías reclaman barcazas, Uruguay ya construyó varias y tiene futuro

En medio de un importante foro panamericano de constructores navales, que trajo notables y valiosas experiencias para Uruguay, el Ing. Aguirrezabala de Tsakos dijo que tenemos un gran futuro construyendo barcazas para las Hidrovías, pero todos unidos.

El Uruguay tuvo un pasado brillante en la industria de la construcción naviera y por ahí, en algunas partes del litoral, aún quedan vestigios de ese tiempo de esplendor artesanal. Se construyeron sobre aquella costa, principalmente en Carmelo pero también en Montevideo, cientos de importantes embarcaciones y lanchas de cabotaje para cargas y no pocos barcos de pasajeros para la carrera Buenos Aires - Montevideo - Colonia como el "Ciudad de Asunción" y otros.Fue una artesanía que habían traído los europeos, españoles, italianos, croatas, franceses y los ingleses. Seguramente la instalación del dique Cibils en 1877, contribuyó a desarrollar esta artesanía y más tarde el dique Mauá dio un fuerte impulso a la actividad pero todos ellos fueron formadores de artesanos a quienes se sumaron más tarde las empresas ferroviarias inglesas. Sin duda gestaron y estimularon la capacitación y preparación de cientos y cientos de trabajadores metalúrgicos, locales incluidos los soldadores preparados por especialistas que se habían traído del exterior. Poco a poco esta artesanía fue desapareciendo conjuntamente con la actividad de los barcos de cabotaje salvándose la industria de las reparaciones navales que estimuló Regusci & Voulminot con su dique flotante. Hoy día esta actividad es importante, muy especializada y dotada de buena mano de obra que es reconocida en el exterior. Pero el puerto de Montevideo está en déficit en cuanto a equipamiento pues ya deberíamos contar con un dique flotante mayor para atender los centenares de grandes barcos que vienen al Río de la Plata. No hace mucho se reparó la proa del enorme crucero "Norwegian Dream", y la reconstrucción de un mega timón que pesaba 40 toneladas y casi 4 pisos de alto. Desde hace algunos años se nota un tímido renacer de esta industria, hace años Kambara construyó barcazas y una nave de pasajeros.

El año pasado la Armada construyó dos grandes barcazas para armadores uruguayos y las otras dos gemelas las construyó Industriales navales Tsakos. Fue una operación exitosa por la calidad técnica del producto y en el mercado hay noticias para construir más barcazas similares. Con ello quedó demostrado una vez más que Uruguay tiene capacidad técnica para llevar a cabo estos emprendimientos y hay muchas oportunidades para ensanchar esta línea de actividad que principalmente absorbe mucha mano de obra especializada.

AGUIRREZABALA. De todas estas cosas nos habló días pasados, el Ingeniero Germán Aguirrezabala, de Industrias Navales Tsakos, un experimentado técnico naval que ha recogido valiosa experiencia técnica en escenarios europeos y asiáticos.

Fue una conferencia que ofreció en la Liga Marítima para mostrar avances y posibilidades de ensanchar esta industria acuñando una afortunada frase "Construir es necesario".

Señalaba nuestro entrevistado "que en esta industria por cada dólar invertido generaba más puestos de trabajo que en cualquier otra industria. Le agrega valor a los productos importados, y los transforma en medios de transporte necesarios para fortalecer la cadena logística regional e internacional y las Hidrovías; es nuestra industria, son nuestro mar y nuestros ríos".

Destacó como valioso el aporte de la empresa armadora uruguaya TFF (Transportes Fluviales Fray Bentos) que "confió a la industria naval uruguaya la construcción de sus cuatro grandes barcazas con lo cual despertó una industria que estaba dormida en el Uruguay". Reconoció el disertante que en esta primera experiencia, todos aprendimos muchísimo para lograr mayor eficiencia productiva y se avanzó hacia un desafío competitivo firme y abierto. "Pero para construir en forma competitiva es necesario contar con financiación y aquí hay Bancos dispuestos a otorgar líneas de crédito relacionadas con la construcción naval".

Dijo que para construir era necesario contar con ingenieros navales pero también con caldereros y soldadores aunque puntualizó que no es fácil hallar en nuestra plaza estos últimos, especialmente para soldaduras de calidad ya que su profesionalidad óptima requiere horas y horas de trabajo. Aclaró sin embargo que en la actualidad con la "soldadura robotizada" hay que hablar, más que de soldadores, de operadores de computadoras.

Dijo que en la construcción naval también es imprescindible contar con proveedores confiables y se requiere disponer de una logística apropiada: guinches, cañerías, válvulas, bombas, luces de navegación, electrodos, gases industriales, pinturas, tableros eléctricos y obviamente las gruesas chapas y perfiles de acero. "Para triunfar en las gradas, -añadió- es necesario contar con un buen proyecto naval, sean barcazas o embarcaciones propulsadas.

Pero para que un proyecto crezca es necesario contar con espacio físico y estar próximo a Montevideo, por razones logísticas, para lo cual Tsakos estaba preparado pues contaba con un amplio predio en el Cerro donde antes había un antiguo varadero que venía del siglo pasado. Esto le permitiría a Tsakos construir 16 barcazas por año con la participación de 80 operarios propios y contratados.

TODOS JUNTOS. Por último el Ingeniero Aguirrezabala dijo que antes de construir barcazas todos los actores involucrados debemos hablar el mismo idioma.

"Tenemos que aprender a separar las disputas en los Consejos de Salarios con otros capítulos, como seguridad laboral, la productividad y el desarrollo de la industria naval para poder avanzar. Debemos poner a resguardo, bajo una sombrilla, lo positivo de nuestra relación laboral para no perderlo. Y, sobre todo debemos derrotar la inercia que nos hace girar siempre en torno a los mismos desacuerdos".

 

 Por: Emilio Cazalá  en el diario El País  

Fecha: 04/12/08

GLOBALIZACIÓN: ¿NOS EXCLUÍMOS O NOS SUMAMOS?

 Ing. Julio CÓPPOLA.-

(El autor es Ingeniero Naval. Fué Gerente General de la ANP en los años 2000 a 2005. Actualmente es Director de www.fontem.com   y Asesor del Directorio de AN.P .Es Presidente Ejecutivo del Comité de Calidad del Puerto de Montevideo y Vicepresidente del Instituto Panamericano de Ingeniería Naval)

 Hemos escuchado tantas veces la palabra GLOBALIZACION, que terminamos incorporándola mecánicamente sin comprender demasiado qué significa. Lamentablemente, la banalización del término nos inhibe de tomar conciencia sobre el fenómeno y, en consecuencia, no hacemos el necesario ajuste de nuestras conductas nacionales para que el país saque partido de la nueva realidad internacional, arriesgando incluso a constituirse en una víctima pasiva de la misma.

Y bien ¿qué es la Globalización ? Cada Sociedad del mundo occidental viene de ser muy homogénea, caracterizada y diferenciada, en relación a las restantes, y se ha convertido, durante las segunda mitad del siglo XX, en Otra Sociedad, segmentada, con múltiples caracterizaciones y, más parecida a las restantes. Así, un joven rapero de Uruguay es más parecido a otro joven rapero de Alemania que a un agricultor uruguayo; y un deportista colombiano se identifica más con otro deportista canadiense que con un artesano ceramista de su propio país. Las Sociedades ahora se parecen más entre sí porque todas se han fraccionado en una similar gama de segmentos. Y cada uno de esos segmentos es distinto a los restantes de la Sociedad que integra, pero tiene un correspondiente casi idéntico en cualquiera de las otras Sociedades. No nos detendremos a explicar porqué este fenómeno ha tenido lugar, no es preciso mencionar causas como la mejora de las comunicaciones internacionales, la televisión, la creciente facilitación del traslado de las personas, etc. Lo que queremos señalar es que; como los mercados locales, en cada Sociedad, son ahora más segmentados y las segmentaciones son más similares; las principales marcas de todos los productos se han universalizado. Y ahora esas marcas líderes deben trazar estrategias mundiales para llegar a sus clientes distribuidos en todo el Orbe. No tienen alternativa, sus consumidores hoy no están concentrados en una única Sociedad homogénea como en el pasado. Y el esfuerzo ha sido titánico, sólo las más capaces han logrado extender suficientemente sus redes de comercialización para poder subsistir. Concomitantemente, las cada vez más grandes factorías internacionales toman de cada región los productos e insumos que le resultan más convenientes, los mezclan, elaboran, fraccionan, envasan, etiquetan y distribuyen desde centros logísticos estratégicamente dispuestos en todo el planeta, y venden su mercancía en un mercado de consumo más disperso pero, vaya paradoja, con necesidades cada vez más exigentes y uniformizadas.

El fenómeno se retroalimenta, el transporte internacional creció enormemente en los últimos años y con el auge de los grandes buques de carga y la disminución de los costos del transporte marítimo, fue aumentando a su vez la complementación industrial y comercial, generando centros especializados en el agregado de valor específico, distribuidos por todo el mundo, que vuelven a incrementar el intercambio comercial y consecuentemente al transporte marítimo internacional.

La Logística se disparó exponencialmente.

Hoy en día la globalización del comercio, la internacionalización de las marcas y la adopción de centros de suministro allí donde sean más eficientes, ha determinado que el 90% del transporte de mercaderías sea marítimo. Casi la totalidad de los bienes que compramos tiene componentes que son trasladados grandes distancias sobre un buque. Las empresas, intentan optimizar el uso de los recursos en el mercado internacional, aprovechando las ventajas competitivas de cada área geográfica, en virtud de lo cual las distintas etapas de un mismo proceso productivo se ejecutan en diferentes puntos geográficos. De tal modo, el transporte marítimo no es ajeno a la cadena productiva, no se transporta sólo al principio y al final de la misma, por el contrario, el transporte marítimo, y también los propios puertos, son parte de la cadena de producción.    Simultáneamente, el comercio internacional se está liberando regionalmente de diversas trabas arancelarias y no arancelarias, y gravitan los bloques comerciales como el NAFTA y la UNION EUROPEA , dándole mayor relevancia y volumen al comercio entre bloques. El comercio internacional se dispara con una velocidad mayor que la producción mundial. Los centros de distribución, las plataformas logísticas y los medios de transporte se desarrollan aceleradamente para atender las demandas del mundo actual  Sin duda la contenerización de las cargas ha sido un factor fundamental para que esto tuviera lugar.

A modo de ejemplo, la realidad de los puertos está cambiando drásticamente y han dejado de ser simples herramientas del comercio exterior de sus respectivos países para convertirse en nodos de la logística del transporte internacional y hasta agregan valor a los productos que manipulan                                                                                                                          La Logística es el negocio del momento.

Los regímenes de Puerto Libre, las Zonas Francas, el Transporte Multimodal, las plataformas de distribución son motores poderosos del desarrollo productivo y comercial. 

Uruguay, con excepcionales ventajas geopolíticas en la región, con el puerto de Montevideo destacándose en el Río de la Plata , con Nueva Palmira enclavado en el acceso a la Hidrovía que penetra el continente hasta el sur de Bolivia, con la potencialidad de construir un puerto de aguas profundas, probablemente en La Paloma , donde recibir los grandes buques que empiezan a arribar a estas latitudes, tiene que beneficiarse de la Globalización. 

Nos alegra saber que a todo nivel los principales actores nacionales están apoyando el desarrollo de las actividades logísticas en Uruguay. La Logística está llamada a ser una de las áreas de más demanda de Servicios para mejorar nuestra economía y aumentar la ocupación de nuestra gente. Pero es necesario reforzar el apoyo directo al negocio logístico con más globalización, con más inversión extranjera, con más presencia de empresas de peso mundial, con más interconexiones, con más apertura, con menos ostracismo.  La globalización es, particularmente para Uruguay, una gran oportunidad. Esforcémonos todos por entenderla y por aprovecharla.

(Nota: Los resaltados en negrita son nuestros. UVM)

Fecha: 14/11/08

CANAL  MARTIN GARCÍA

Currículo del Autor (click aquí)

 

Nuevamente, como hace unos años atrás, se presenta el caso del Dragado del Canal Principal del Río de la Plata, en el tramo llamado  Martín García.

Cuando el inicio de la ponencia de dragar ese tramo a 32 pies, hace ya más de 10 o  12  años, hubo varias cuestiones que no quedaron claras.  Para intervenir en ese dragado, que era parte de un plan argentino de obras de vías navegables mencionado como “Rosario al Mar”, Uruguay pagó altos precios, tanto económicos, como de claudicaciones de sus indiscutibles derechos, consagrados en el Tratado del Río de la Plata y Su Frente Marítimo, de 19 de Noviembre de 1973.

En efecto, se aceptó ( o se claudicó) el pago de un peaje impuesto por Argentina, en base a elementos económicos de ese país, a todo buque que transitara por el total del Canal Principal, aún yendo o viniendo a puertos uruguayos, admitiendo a su vez la intervención de las autoridades argentinas, más allá de sus potestades de administración.

Para no repetir conceptos a los cuales largamente hicimos referencia, sólo debemos agregar el complemento que resultaron las Notas Reversales de 1997, que de alguna forma hasta ampliaron el concepto por el cual se admitía que en el Río de la Plata,  Uruguay era un dependiente y subordinado de las autoridades y disposiciones argentinas, aún cuando el Tratado disponía igualdad, en todo tiempo y circunstancia, de los derechos sobre el Canal Principal, insistiendo además en que ninguna norma o reglamento producto de la Administración, podría causar perjuicio sensible, ni interrumpir, ni dificultar el uso irrestricto del Canal de la Parte que no administraba.

Pero, lamentablemente se insiste en no ver después del árbol, e incluir términos que el Tratado puntualmente evitó, dejó de lado, para que no existiera la posibilidad de falsas interpretaciones.

He insistido que más allá de considerar al Tratado como una expresión jurídica, personalmente considero que no es más que un acuerdo político, y como tal debe ser considerado. No hubiera sido firmado si jurídicamente hubiera sido impecable, pero no recogiera los intereses propios de cada Nación.

El Diario “El País” en su edición del domingo 9 / 11/ 2008, refiere en su página A-6 a la situación actual del Canal Martín García, con un croquis de plano en que se indica “Jurisdicción uruguaya”, en un tramo y “Jurisdicción argentina” en otro, dentro del sector del M. García, pero queda supuesto, que el resto del Canal Principal está en jurisdicción argentina, además.

Este es un grave y preocupante error conceptual, de interpretar la Administración, tal como lo indica el Tratado, con el contenido de Jurisdicción. Es absolutamente inadmisible esta expresión en que debe interpretarse como parte de una propiedad, donde la existencia de un Estado es plena, respecto al área  en cuestión.

Uruguay NUNCA firmó nada en el Tratado, que diera lugar a que el Canal Principal del Plata, fuera en total o parcial, parte de la jurisdicción de una de las Partes Signatarias.

Esto si no constituye un disparate jurídico, sí lo es político, donde el derecho de una Nación, queda menoscabado, entregado o subordinado en sus alcances ante otra.

Vale la pena poner otros puntos de vista.

 1. Cuando se dragó por primera vez a 32 pies, Uruguay fue compelido a pagar el 50% de la obra,( unos 100 millones de dólares USA); cuando su tráfico ya se sabía que sería especialmente inferior en unidades, y en toneladas transportadas, y además reconocía la potestad argentina de imponer peaje en todo el recorrido del canal del Plata, complementado por la navegación en el Paraná, pero en la unidad de cálculo del valor de peaje, el 75% sobre el Plata y el 25% en el Paraná , o sea que el tránsito del Plata subvencionaba el del Paraná. Pero, Oh! sorpresa, el Plata era el que utilizaría el tráfico de y hacia Uruguay, o sea que en parte nuestro tráfico subvenciona el Paraná.

2. Si se draga a 36 pies, esto va tanto para el M. García como para el Mitre; se deberá llevar a esa profundidad tramos del Canal Principal hacia el Este, es decir hacia la entrada al Canal, incluyendo el tramo prolongado por las Notas Reversales del 97. No es posible hacer un pozo detrás de una profundidad menor limitante de calados. Estas noticias no son claras, o no se toma en cuenta la realidad del río, o se sabe poco.

3. Hay una larga intriga, varias veces preguntada, que nunca fue estrictamente contestada o decididamente se evitó la respuesta:

a) Cuantos buques, con carga tal que exija 32 / 34 pies, (cargados para ese calado, no que lo tengan y naveguen con menor calado), con cargas URUGUAYAS, de producción u origen nacional, transitan desde Nueva Palmira o van allá?

b) Si son complementos o recepciones de cargas de origen extranjero, cual es el tonelaje que mueve el muelle Oficial y cual es el que corresponde a la actividad privada, que no participa en nada en el esfuerzo económico del dragado?

c) Si Uruguay paga el dragado, como se aplica el peaje? Esta pregunta es sólo natural, pero no deseable, por el antecedente que significa para el resto del Canal.

Cierto es que se puede plantear por las Partes, su interés en dragar tramos del Canal, pero lo que no es claro, si esta vez, nuevamente el erario público, es decir el dinero de todos nosotros ciudadanos, va a ser invertido en un dragado que beneficia especialmente los intereses privados de empresas que lo solicitan para su actividad rentada.

Por fin, denunciamos: la situación de los buques fondeados a la vista de Montevideo, en lugar aplicable a la Jurisdicción uruguaya, pero en el que actúan autoridades argentinas; denunciamos el mal aprovechamiento del pasaje de aguas seguras en la entrada al Plata que determinó Uruguay; denunciamos la claudicación de las negociaciones por el dragado de M. García y las posteriores Notas Reversales; y seguimos observando que los procedimientos que se analizan, no llegan a ver el fondo real de la actitud a asumir. Nos es insuficiente la actitud en la CARP y nos preocupa que día a día se alejan los reconocimientos soberanos que se lograron en la firma del Tratado, que viene siendo deformado en nuestro perjuicio. Durante estos 35 años de vigencia, no se ha planteado  firmemente el uso independiente de un Canal que nos pertenece por igual, ni se ha previsto reservar elementos negociables como lo es el corredor de aguas seguras, ni la intervención de nuestras autoridades en áreas que el tratado fija de nuestra jurisdicción, y más.

En el mismo ejemplar a que hago referencia, pude leer, con inmenso dolor, el fallecimiento del erudito Jurista, mejor hombre, persona intachable, entrañable e inolvidable amigo, compañero en la negociación del Tratado del Río de la Plata, Estatuto del Río Uruguay y delegado ante NNUU en la III Conferencia Sobre el Derecho del Mar, mi muy querido amigo Dr. Julio César Lupinacci, El Uruguay ha perdido un ciudadano ilustre. En lo personal, un hermano muy querido.

 

Currículo del Autor:

El autor es Capitán de Navío  retirado de la Armada Nacional. Experto marítimo y en esa condición fue integrante de la Comisión Negociadora del Tratado de limites del Río de la Plata.

Es miembro fundador de ACEUM y asesor de su Comisión Directiva.

 

 

URUPABOL Y LA HIDROVÍA PARAGUAY-PARANÁ

Una aspiración concreta: la integración continental. Una inquietud constante: para qué o para quién nos integramos.  Un espacio socio-económico: el Cono Sur.  Una afirmación geográfica: el corredor fluvial del Paraguay-Paraná.  Una  realidad geopolítica: URUPABOL .(Uruguay-Paraguay-Bolivia).

Estas cinco afirmaciones nos llevan a considerar que el estudio del futuro de la problemática sudamericana, se debe alcanzar y fortalecer a través de proyecciones que, periódicamente  evalúen las tendencias y las magnitudes de los diversos problemas que presenta la región y el mundo, con el fin  de comprender la urgente necesidad de establecer y sostener esfuerzos políticos a nivel regional,    previendo  y procurando las mejores soluciones a  tales problemas.

La geografía descubierta

El espacio, desde los más remotos tiempos, ha sido preocupación fundamental en el acontecer político de las sociedades. En él, el hombre fue creando y desarrollando cultura, significando la geografía en conjunto “objeto”, donde el “sujeto” (hombre) desarrolló sus acciones.

Los Estados iberoamericanos que nacieron en la fiebre balcanizadota de la independencia política, vivieron durante el siglo de la “pax inglesa”, divorciados de su propia geografía; y en el trazado de sus fronteras se observa aún, la influencia de una anarquía que -motivada desde fuera-  enfrentó y tronchó el concepto de “unidad espacial” del tiempo virreinal.

Al desarticularse el mapa geopolítico hispano, los nuevos Estados se vieron confundidos entre conflictos que mantuvieron postergada su presencia continental; conflictos que infringieron, incluso, normas estructurales, biológicas, económicas, culturales y sociogeográficas. Como muy bien los destacara el argentino Mastrorilli, la ilimitación espacial que hoy ejercen los países desarrollados, se realiza a costa de la limitación espacial de los no desarrollados. Esa ilimitación  no es nada más que el calificativo   de la dependencia.    

A su vez, Ricardo C. Noseda, al referirse al gran espacio de la Cuenca del Plata, dice: “Asistimos hoy a una revalorización a la vez física y axiológica del espacio territorial. Nos ha tocado en herencia un estupendo territorio, sede natural de un centro de poder mundial. Ya que el débil instituto político hispanoamericano no supo leerlo en la geografía de la naturaleza, procuremos imaginarlo en una geografía de la voluntad”.       

En el caso concreto de URUPABOL (Uruguay-Paraguay-Bolivia) actúan interrelacionados los factores geográficos, históricos, sociales, culturales, étnicos, demográficos y, marcadamente el geoeconómico. El espíritu de 1810 y su doctrina del “uti possidetis” manejó equivocadamente el concepto espacio y, amén de la vértebra andina, usó a los ríos vinculantes   -como es el caso de la hidrovía Paraguay-Paraná-Plata, como divisorias para crear   espacios estancos sudamericanos  en este  Cono Sur atlántico.

“La política de los Estados está dentro de su geografía”, afirmó Napoleón en una de sus cartas  (10/noviembre/1804).  ”Nuestra América es la patria de todos”, sostenía entusiastamente Simón Bolívar. “Se quebró la ley de origen”, sentenciaba José E. Rodó en su sereno y profundo mensaje a la juventud iberoamericana (Ariel)

El espacio sudamericano

Si a la ciencia geográfica le corresponde la tarea de determinar la relación de los diferentes ambientes de un gran espacio geográfico, a la geografía política  le cabe  investigar y determinar el grado  en el cual, la naturaleza de los Estados junto con su organización y sus interrelaciones, está influida por y, se ajusta a, condiciones de índole geográfica

Distingo en América del Sur cuatro espacios regionales, diferenciados por su clima,  su topografía, sus  recursos, sus antecedentes geológicos, sus medios de comunicación y sus particulares esquemas históricos En base a todo ese conjunto de factores diferenciados, se logra establecer la racionalización del espacio en cuestión.

a).- Triángulo del Atlántico Sur

Al gran arco del Atlántico sudamericano convergen dos “corredores” con marcadas diferencias fisiográficas y socioeconómicas: el “corredor amazónico” y el “corredor Paraguay-Paraná-Plata”. Este último, más importante en términos demográficos, de producción, culturales, a los dos ríos vertebrales se vuelva una vasta red de afluentes –muchos de ellos navegables-  donde se ubica URUPABOL junto con Argentina.

Brasil tiene su propio frente atlántico que su constante análisis  geopolítico (Itamaraty) tiende a hacerlo incidir como factor neutralizante del poder natural concéntrico del Plata,  en base a la acción combinada de su “dinámica frontera agrícola hacia el oeste, y   hacia el sur” (Travassos, Golbery do Couto, Meira Mattos). En materia de infraestructura física, concretando lo indicado ya, en  1874 por el Ing. André Rebouças, con lo que actualmente  se denominan “corredores bioceánicos”, buscando salidas hacia los mercados del Pacífico, por puertos chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos.

b).- La cuenca del Plata

La superficie sólida-útil de la tierra tiene un área aproximada de 110.000.000 km.2; drenada en un 60 % por 85 grandes ríos de los cuales tan solo 19 tienen cuencas superiores al millón de km.2  La cuenca del Plata, junto con la del Misissipí , ocupa con sus 3.100.00 km.2 el tercer puesto mundial dentro de los grandes espacios terrestres concebidos en unidad geográfica.

c.-) El corredor fluvial Paraguay-Paraná-Plata

El río Paraná  -por esencia  factor geográfico  forjador de la nacionalidad argentina-  es el eje central del amplio espacio geográfico encuadrado por la cordillera andina y el macizo boliviano. Señala la ruta natural y más económica desde y hacia el frente platense-atlántico de toda la producción y comercio del sur-oeste boliviano, del Paraguay y del norte argentino.

Uruguay, país magníficamente inserto en ese vasto y rico escenario, se destaca como centro de vital convergencia que relaciona todo ese gran “hinterland” con el vaso comunicantes del Atlántico . Así lo vio claramente Artigas y plasmando tan avanzada idea  en las Instrucciones del Año XIII y  fundamentándola con  la creación de la Liga Federal.

URUPABOL, unido a través del río Paraná, configura la bisectriz latitudinal de la cuenca del Plata que une Cochabamba-Santa Cruz de la Sierra  -punto de gravedad de la economía boliviana-  con el puerto de Montevideo y el de aguas profundas en la costa atlántica de Uruguay.  Le otorga a Paraguay otra salida al mundo exterior, que se suman a la que Argentina le otorga en Rosario-Buenos Aires,  Chile   en el puerto de Antofagasta  y Brasil en el puerto de Paranagua y Santos.

Para Ratzel “El río en  territorio llanos y en países meridionales, es el enlace y la fuerza de atracción entre los distintos pueblos ribereños. El territorio de una cuenca fluvial, forma ante todo una unidad geográfica y económica que puede ascender a política, si concurren otros factores”.          

El gran historiador español Rafael Altamira consideró que “la idea de la verdad ha de preceder a todo intento de renovación ideal”.  Este pensamiento de Altamira  que me ha conducido a considerar como grave error de perspectiva histórica, el dejar flotando el equívoco de que en la hora actual de grandes cambios en el mundo y en nuestra América del Sur, la integración o el alcance de la complementación interestatal, deba girar en base a neo-liderazgos.         

No hay que deformar la historia, invocando erróneamente palabras dichas en el pasado por hombres que vivieron circunstancias diferentes. Tal el caso de Chávez mal interpretando a Bolívar. Siempre ha sido necesario un esfuerzo gigantesco y tiempo suficiente, para que el revisionismo histórico actuara correctamente volviendo a establecer la verdad de hechos acaecidos y posteriormente tergiversados.          

URUPABOL, tanto tiempo en regresión, -desde 1963 cuando en Caracas fue creado - vive en el recuerdo de estos tres países también desconsiderados en  un MERCOSUR esperanzador en su momento. Analistas, políticos, economista, etc. Señalan permanentemente  que sus pueblos  no tendrán  un justo destino,  sino a través de una concepción profunda - y sincera - de vecindad geográfica e histórica, pues la verdadera responsabilidad política reside en lograr y fortalecer sus respectivos  objetivos nacionales, conjugados armónicamente con los objetivos regionales.

 

Secretario General Asociación  Sudamericana de Geopolítica

Presidente de la Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

 

Fuente: LA ONDA® DIGITA

Fecha: 07/11/08

Barcos a la vista de Montevideo

          Montevideo

El 19 de noviembre de 1973, se firmó el Tratado del Río de la Plata y Su Frente Marítimo, por el cual Uruguay y Argentina solucionaban un legendario pleito de límites que a su vez habían heredado de las potencias  colonizadoras de esta región.                                                                                                 

 Quedaban atrás controversias que además de contínuas, algunas de ellas llegaron a crear duros momentos entre ambos países.                                                                                                         

 La virtud del Tratado, con  concesiones recíprocas de ambas Partes, fue lograr resolver  respetando el espíritu fraterno y respeto de dos patrias que habían nacido juntas, que reinó en las negociaciones.            

Todos sus Capítulos tenían por objetivo la igualdad de derechos y obligaciones, propendiendo a la cooperación mutua en beneficio de ambos pueblos.                                                                                

 Lógicamente el tratamiento del uso del Canal Principal, los hechos derivados de la navegación y transporte, estuvieron especialmente cuidados de que nunca fuere posible, causar perjuicios sensibles, alterar o perturbar las libres comunicaciones, en todo momento y en cualquier circunstancia, a ambas Partes.                                                                                                                                           Sin embargo, años después de la firma, las circunstancias de hecho, fueron alterando el propio espíritu del Tratado en cuanto a la equidad y el reconocimiento de los derechos de uno y otro.                                       

 Al principio fueron por desvíos de alguna autoridad interviniente, lo que se solucionaba mediante gestiones dentro mismo de la Comisión Binacional Administradora cuya formación disponía el propio Tratado.                                                                                                                                       Pero hubo momentos en que disposiciones argentinas, alteraron fuertemente lo acordado; producto de sus políticas internas, como fue el caso de la sustitución de la bandera argentina por una de conveniencia, incluyendo las naves de cabotaje.                                                                                                           

 Esto produjo cambios en la aplicación del Tratado, por cuanto el uso y jurisdicción aplicable refería especialmente a las banderas de las Partes.                                                                                               

 A tal punto llegó la situación que Argentina denunció el Convenio de Transporte por Agua de 1974, por el cual el tránsito de cabotaje quedaba reservado a las naves de bandera uruguaya y argentina. Esto resultó en un golpe muy duro para nuestra bandera de cabotaje, que sufrió grandes perjuicios, haciendo que la misma desapareciera casi totalmente de la actividad, con la consiguiente pérdida económica y afectación de fuentes de trabajo.                                                                                                                         Más tarde se comenzaron a gestionar situaciones que quedarían como Notas Reversales, con contenido sobre las mismas aspiraciones, gestionadas por Argentina.                                                                    

 Las Notas Reversales sobre el dragado del tramo del Canal Principal en el Plata Superior, al que dieron en llamar “Martín García”, abarcando en él, las  anteriores denominaciones de los tramos correspondientes a Farallón, San Pedro, San Juan, Las Limetas, Del Este, Del Infierno, Martín García y Principal Es decir el tramo de Canal Principal que iba desde la bifurcación al Canal de acceso al Puerto de Buenos Aires, hasta el Paralelo de Punta Gorda, lugar donde se unen los tres ríos, Uruguay, Paraná y Plata.                        

Uruguay aceptó pagar el 50% del dragado, unos 100 millones de dólares, aún cuando su posibilidad de uso, era no más que un muy bajo porcentaje de toneladas que irían o vendrían a territorio uruguayo. Se aportaba en la práctica un significativo importe en beneficio de  uso  para Argentina y sus puertos interiores.                                                                                                                                          La Argentina había concedido por decreto propio el mantenimiento de todo el Canal Principal del Plata a una empresa privada, que quedaba autorizada al cobro de peaje a todo buque que utilizara el canal.

Esta concesión alteró lo acordado en el Tratado                                                                                     

Se concedía una privatización en forma unilateral e inconsulta de un bien común, tal como lo establecía el Tratado. Alteraba las condiciones de uso ante la aparición del pago sobre el tránsito, o sea que modificaba lo dispuesto en cuanto a la navegación, alteración o cualquier otra forma de uso en todo tiempo y circunstancia, tal como lo establecía el Tratado.                                                                                             

Pero aún más; el valor del peaje estaba relacionado en su cálculo, en base a parámetros de la economía argentina, y en nada se tenía en cuenta la incidencia sobre la economía uruguaya, sobre costos y procedimientos. Lo peor, era que en el cálculo del valor de peaje, por zonas de uso, se tomaba a una unidad uno, que se dividía 75% para el Plata y 25% para el Paraná, es decir que la navegación del Plata, subvencionaba la del Paraná.

A todo esto, ante denuncias ante las autoridades uruguayas, se regularizó, en la Comisión Administradora del Río de la Plata, (CARP) una suerte de reconocimiento en una tardía y no modificada resolución, que valoraba como de aceptación conjunta estas medidas que se tomaron en la realidad en forma absolutamente unilateral.

Con  ello se pretendió lograr una concesión para participación en el Canal Martín García en cuanto a uso y control. Duro precio se aceptaba para obtener, lo que el propio Tratado ya disponía.                                      

Pasaron los años y el valor de este peaje, fue modificado en más, siempre inconsultamente y homologado luego, como hecho consumado.                                                                                                             

Pero la escalada de preponderancia en cuanto al uso del río, en especial su canal, por parte de Argentina continúo.                                                                                                                                                   Se alteró lo dispuesto en cuanto al practicaje, al uso  de las Zonas de Alijo y complemento de carga, etc.;ya que en “Zona A” (la más próxima a la franja costera uruguaya), se instaló un buque de bandera panameña, el cual servía como puerto flotante de embarque y desembarque de mercaderías provenientes de cualquier parte del mundo, donde actuaba la Prefectura Argentina y otras autoridades de ese país, en operaciones portuarias realizadas en jurisdicción uruguaya, más allá de lo que se establece en el Tratado para las zonas de Alijo.                                                                                

Un llamado a interpelación en Diputados al Canciller Gross, produjo el retiro en la noche anterior a la fecha prevista, de la nave de trasbordo de tercera bandera respecto a los signatarios del Tratado.             

 Este era otro hecho a sumar en el costo para que Uruguay fuera parte en el dragado de Martín García, aun sin relación cierta de participación e ignorando sus propios derechos acordados.                                    

Luego vinieron las Notas Reversales por las que el Canal Principal se estiraba desde su inicio señalado en aquel momento por el Pontón de Recalada, hasta su actual  posición en cercanías de Isla de Flores. Esta zona había sido siempre navegada con profundidad natural, sin necesidad de marcar un Canal. Tal fue así, que una vez firmadas las Notas, y asignada la administración del nuevo tramo a Argentina, se estima necesario su dragado, pues el Canal de Martín García tenía mayores profundidades, lo que significa en claras palabras, que se había proyectado una profundidad de dragado, detrás de un fondo de menor valor!!                                                                                                                                                  Esto motivó pedidos de informes a la Cancillería, hasta que se llegó a la interpelación, la que pasó a ser considerada un motivo político y todo quedó como estaba.                                                                            

 La interpelación fue llevada a justificar la actuación de la Presidencia de la delegación en la CARP, jerarcas del M.RR.EE. y hasta el propio Canciller, dejando de residuo la verdadera situación, y fundamentalmente las consecuencias previsibles de futuro.                                                                                                  

 Fue tan notoria la resolución, que hasta se permitieron explicaciones realmente inaceptables, por carencia de argumentos y demostraciones de desconocimiento y concepto.

 ¿Que pasa hoy, a 35 años de la firma del Tratado?- (1973 – 2008)

 Una gran cantidad de buques se ven fondeados , algunos por varios días a la vista desde  la costa de Montevideo.                                                                                                                                       ¿Donde están ellos? En las proximidades del tramo de Canal que se estiró según las Notas Reversales de 1997, donde aquellas negociaciones negativas nunca tuvieron en cuenta los futuros resultados que eran por demás previsibles; llegando a claudicar  lo establecido en el Tratado de 1973, en cuanto a derechos de ambas Partes-                                                                                                                                                ¿Que sucede con estas presencias.? Que se altera lo establecido en el Tratado en cuanto a la jurisdicción de las Partes, creando preocupantes antecedentes, que se agregan a los que se arrastraban desde el proceso de negociación del dragado de Martín García.                                                                                  

Esta última instancia lleva a tocar fondo en el retroceso de nuestra presencia jurisdiccional y soberana en el Río de la Plata, que demuestra la sin razón de aquellos que negociaron el contenido de aquellas Notas impulsadas dentro de la propia CARP.                                                                                                     

Este lugar de fondeo de los buques, está más próxima a la franja costera de Uruguay, y por tanto en nuestra jurisdicción, de acuerdo al art. 3° del Tratado, y por lo tanto, desde la autorización a fondear, como demás requerimientos que establece nuestra legislación, son aplicables.                                     

Sin embargo la autoridad interviniente es Prefectura  Argentina, y   reparticiones que corresponden para este tipo de actividad. Todas argentinas.                                                                                             

Aún en otros hechos en aguas del Plata, buques aún de bandera uruguaya, a la fecha, son requeridos por esta misma autoridad.                                                                                                                     

Cuando  se determinó por parte de estudios realizados por la Armada, un Corredor de Aguas seguras, se insistió en que su uso fuere aprovechado para revisar lo anteriormente acordado, sobre administración del Canal. Todo lo que ocurrió en la CARP fué instalar una Subcomisión para establecer su uso, con la participación a de ambas Prefecturas, cuando la obra era unitariamente nacional.                                        

Para justificar las consecuencias del contenido de “Administrar el Canal” se llegó por parte de representantes uruguayos a considerar que Administrar el Canal, era ejercer jurisdicción plena por la Parte que administraba, sin tener en cuenta que el Tratado establecía que sólo era aplicable en los casos derivados de la navegación, por lo que no era posible adjudicar jurisdicción alguna, ya que se trata de un bien compartido, en todo tiempo y circunstancia, que nunca debería ser alterado, interrumpido o modificado.

En esa oportunidad de la interpelación, se  pretextó la no gravedad de la claudicación de jurisdicción y procederes, pues la distancia a la costa no hacía visibles los buques desde tierra.

El tiempo pasó, las consecuencias aumentaron; y ahora si están visibles, además de que aunque no lo estuvieran las consideraciones serían las mismas.                                                                                  

Como se insistió antes, y se mantiene, el principio es que cada una de las Partes tiene igual derecho a uso, y que por tanto la aplicación de peajes sobre tránsito desde o hacia Uruguay, debe ser libremente establecida por éste, sin sometimiento a disposiciones nacidas en la otra Parte.                                          

 Las autoridades intervinientes serán en todo caso las que correspondan según el Tratado.                       

 No se debe dejar hacer y disponer de nuestros propios derechos, porque todo ello tiene  consecuencias sobre nuestra economía y por tanto hasta en las fuentes de trabajo.                                                           

Las alteraciones consentidas sobre la aplicación del Tratado, siempre en perjuicio de nuestra parte, además de ser indebidamente aplicadas, van acrecentando los antecedentes contrarios a nuestra presencia como Estado Soberano en el Río de la Plata, desmereciendo nuestros derechos como Nación.          

Nunca se debe tomar actitud alguna que interfiera, perjudique o altere el libre tránsito de y hacia Argentina, pero cada una de las Partes debe atender su propio tráfico y ninguna debe ser subordinada a las disposiciones de la otra.

  Por: Yamandú Flangini – Experto Marítimo -                                                   

PUERTO DE AGUAS PROFUNDAS EN URUGUAY

Por el Ing. Julio CÓPPOLA

Una vez más PROLOG tuvo lugar exitosamente en Montevideo con la presencia de la mayoría de los actores nacionales de la LOGISTICA.

 Muchos temas acuciantes fueron abordados en PROLOG 2006 por públicos y privados, en un gran abanico de asuntos específicos, llegándose a sugerir, con el beneplácito de todos, la integración de una comisión ad hoc para estudiar e impulsar viarias iniciativas presentadas.

 Nos ha quedado la impresión, sin embargo, de que se asume irreflexivamente que Uruguay tiene asegurado por siempre un protagonismo en la logística regional y que no hace falta esforzarse en mantenerlo.

 Nada sería más equivocado.

 La venta de servicios logísticos a la región sólo tendrá larga vida si se deciden prontamente inversiones ineludibles. Hay que considerarlo ya.

 No alcanza con crecer, mejorar y extenderse en la venta misma de los servicios; Uruguay está obligado a plantearse obras de alta significación económica, en plazos relativamente cortos, si quiere conservar este lucrativo y multiplicador negocio en el futuro próximo.

 Concretamente, queremos señalar que de no actuar resueltamente en la concreción de un Puerto de Aguas Profundas, nuestro país se expone a malograr la gran oportunidad que tiene en la Logística y a enfrentar otras dificultades que esbozaremos más adelante. Sobre este riesgo pretendemos hacer aquí algunos comentarios en la esperanza de que la adopción de medidas vigorosas eviten que en 10 o 15 años veamos a aquel negocio esfumarse como otra burbuja.

 La Logística está indisolublemente atada a una eficiente y eficaz actividad portuaria.

Ya dijimos anteriormente que más del 90% del transporte internacional se hace a bordo de buques. El desarrollo de los servicios logísticos en nuestro país, tanto el que se relaciona con el régimen de Puerto Libre como el que tiene lugar en Zona Franca y en todo su territorio, ha tenido su eclosión en estos años conjuntamente con la prosperidad de los servicios portuarios devenidos de la ley de Puertos de 1992.

 Los dos fenómenos, el crecimiento de la actividad logística y el crecimiento de la portuaria, se retroalimentan: un mejor puerto propició la actividad logística y esta a su vez reclamó e impuso mejoras en el puerto. Así, por ejemplo, de escasos 10 m de profundidad en el puerto hasta el año 2000, se pasó a 10,5 m y ya se está dragando a 11,5 m con la mira de asegurar 12 m de calado en poco tiempo más. Y la logística seguirá exigiendo esfuerzos, porque los buques que le dan existencia cada vez son más grandes. Si el puerto sigue creciendo, la Logística será cada vez más importante en la economía nacional. Y también será más exigente.

 El llamado gigantismo de buques y Líneas Navieras es cada vez más arrollador. Su demanda de infraestructura es formidable y la incidencia de los armadores, cuando eligen donde recalarán su buques, es determinante sobre las redes logísticas internacionales.

 Por tales razones, Uruguay, contando solamente con el Puerto de Montevideo alejado de las profundidades naturales necesarias, no podrá seguir acompañando pasivamente el desarrollo de la Logística en forma indefinida.

Y cuando los límites físicos de su puerto capitalino impongan costos de dragado exagerados, habrá que disponer de otro soporte que dé continuidad a la oferta de infraestructura portuaria. No está muy distante ese momento.

 ¿Qué es lo que está ocurriendo ahora mismo?

 Aquellos grandes barcos que están apareciendo obligan por su envergadura a la creación de amplias redes comerciales, y en consecuencia los actores logísticos internacionales siguen agrupándose conformando alianzas o fusionándose entre sí.

 En general, el crecimiento de las líneas y las alianzas entre las mismas, provocan una gran concentración del movimiento de cargas. En 1998 las 20 líneas navieras internacionales más importantes movían el 70 % de los contenedores, hoy las 20 más importantes movilizan más del 90 % de los contenedores del mundo.

 La competencia portuaria se viene exacerbando y, con el crecimiento de los buques de contenedores, los puertos del mundo, otrora orientados a su comercio nacional, están obligados ahora a trazar estrategias para transformarse en puertos Hub (puertos de distribución orientados a servir vastas regiones) o devenir en puertos secundarios (puertos alimentadores).

 Y no todos los puertos pueden ser Hub: los gigantescos buques que comenzaron a surcar los océanos no recalarán en cada puerto, es imprescindible para su ecuación económica escoger pocos grandes puertos en su itinerario transoceánico y dejar allí sus cargas para una posterior distribución en buques de porte menor que las transporten hasta los puertos secundarios.

 La capacidad de los buques de contenedores se duplicó en los últimos años pasando de 4500 TEU a 8400. Ahora se habla de buques de 12000 TEU y hasta de 18000. Nota: 1 TEU = 1 contenedor de 20 pies.

 Los buques de 8400 TEU, por ejemplo, tienen unos 350 m de eslora, 43 de manga y 14 m de calado. Dimensiones demasiado exigentes para nuestro puerto capitalino, con calados que implicarían triplicar el gasto actual en dragado y alcanzar montos semejantes a todo su presupuesto anual vigente.

 Efectivamente, este fenómeno de crecimiento es para todos los puertos un elemento de presión muy preocupante porque los calados requeridos obligan a inversiones inusuales para profundizar, alargar y ensanchar canales de acceso y en la refundación de muelles viejos o la construcción de muelles nuevos. Agréguese además los sobrecostos que implica desarrollar la nueva infraestructura invadiendo el espejo de agua cuando la ciudad comprime al puerto y no le deja crecer tierra adentro, como ocurre en nuestro caso.

 El sistema portuario uruguayo tiene en Montevideo más de un 50% de cargas provenientes del tránsito regional y no se puede permitir perder ese añadido de cargas.

Si Montevideo redujera circunstancialmente el tránsito y se contentara con las cargas uruguayas, la distribución de sus costos en la mitad del volumen de operaciones provocaría la suba correspondiente de sus precios.

 Buenos Aires, por sus características geográficas bastante más inconvenientes, no podría reemplazar a Montevideo, pero sí podría hacerlo algún puerto brasilero con condiciones geográficas mejores.

 Perdido el tránsito, el sistema portuario uruguayo se arriesgaría a perder, por añadidura, parte de su carga nacional. Efectivamente, las cargas de importación y exportación podrían ser operaradas en Buenos Aires sobre los buques de menores dimensiones que primarían en el Río de la Plata, una vez materializado el puerto Hub en Brasil.

 Lamentablemente, esto no es imposible si el volumen de operaciones portuarias descendiera marcadamente en nuestros muelles, a causa de perder el tránsito. Una simple ecuación matemática resuelve si el barco que opera en Buenos Aires entra a Montevideo por la carga uruguaya o la opera en aquel puerto, incluso a través de los puentes. No debería extrañarnos que nuestras cargas se embarcaran en el puerto de la vecina orilla, como llegó a ocurrir en el pasado.

 La disyuntiva es clara: o nos decidimos a asegurar el negocio del tránsito de cargas regionales disponiendo la existencia de un puerto Hub en Uruguay o nos arriesgamos a:

1. Perder las cargas de transito que hoy tenemos y permiten un desempeño económico de nuestros puertos.

2. Disminuir la oferta de bodegas para nuestras cargas, por perder los buques de ultramar.

3. Encarecer los costos de fletes que subirían si se deben llevar nuestras cargas a otro puerto para embarcarlas en esos buques de ultramar

4. Hacer menos competitivas nuestra exportaciones a consecuencia de los sobrecostos que padecería la logística de su transporte

5. Encarecer los precios que pagarían nuestros consumidores finales por sobrecostos cargados en productos importados y en insumos industriales.

6. Perder la oportunidad de desarrollar el lucrativo negocio de la Logística.

 La categorización de los sistemas portuarios en distribuidores o secundarios es indefectible. Si los países no tratan de escoger e impulsar su propio destino en materia portuaria, la mecánica del transporte marítimo internacional les asigna a sus sistemas portuarios un papel espontáneamente.

 Por ello, es imprescindible planificar un puerto de aguas profundas para Uruguay, que dé continuidad al rol regional del Puerto de Montevideo en el futuro.

 Dentro de diez años ya tendremos la presión de buques de ultramar con al menos 14 metros de calado navegando frente a nuestras costas. Sabemos que ese plazo no es demasiado holgado para construir un nuevo puerto aún si la decisión se tomara ahora mismo.

 Las instituciones nacionales vienen aquilatando esta necesidad desde largo tiempo, sin menguar su preocupación aún con los cambios de gobierno. Ni la ANP ni la Dirección de Hidrografía ni el propio MTOP son insensibles a esta necesidad apuntada, pero la Comunidad Portuaria y Logística también debería sumarse al debate. Quizás no haya otro tema tan trascendente donde afirmar su propia existencia.

(Nota: Los resaltados en negrita son nuestros. UVM)

El autor es Ingeniero Naval. Fué Gerente General de la ANP en los años 2000 a 2005. Actualmente es Director de www.fontem.com   y Asesor del Directorio de AN.P .Es Presidente Ejecutivo del Comité de Calidad del Puerto de Montevideo y Vicepresidente del Instituto Panamericano de Ingeniería Naval.

SOBRE EL DRAGADO DE LOS CANALES MARTÍN GARCÍA Y EMILIO MITRE

Quería distraer la atención del Cuerpo en virtud de una resolución adoptada por la República Argentina en los últimos días, vinculada con el dragado de los canales Martín García y Mitre. El boletín oficial argentino de fecha 30 de agosto de 2006, publicó la Resolución Nº 1534 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, por la cual la República Argentina aumenta la tarifa del peaje de la denominada ruta “Rosario al Mar”, vía canal Emilio Mitre, además de aprobar el dragado a 34 pies de profundidad. De acuerdo con las notas reversales firmadas por la República Argentina y la República Oriental del Uruguay, todo cambio en los sistemas de navegación, sean valores de los peajes o cambios de orden jurídico o técnico, debe pasar por una etapa previa en la Comisión Administradora del Río de la Plata. La representación de nuestro país advertía sobre la inminencia del aumento unilateral de estas tarifas; había recibido el proyecto de dragado, estaba estudiándolo e, inclusive, presentó presupuestos para su participación. Advirtió, a su vez, a su par argentino que tenía conocimiento del posible aumento, inquirió cuál era el monto y señaló que no podía ser unilateralmente resuelto porque necesitaba la aprobación de la Comisión. Incluso, se tuvo conocimiento de que la delegación argentina advirtió al respecto a su Cancillería por escrito, dándole la razón al Uruguay. Como respuesta obtenemos el decreto argentino que actúa en forma unilateral, no responde a las advertencias de la propia delegación argentina y sigue recorriendo una vía inconsulta en lo que tiene que ver con sus obligaciones asumidas en la Comisión Administradora del Río de la Plata.

El principio de competitividad de los canales Martín García y Mitre, tanto en lo físico como en lo económico, es esencial para que el comercio por el Río Uruguay no termine privilegiando el lado argentino y nuestro litoral quede subordinado a los intereses de ese país. Si desde el punto de vista de los intereses argentinos puede ser lógico tratar de condicionar y anular la competencia del ingreso por el canal Martín García hacia Nueva Palmira, es claro que para el Uruguay ese canal constituye la condición necesaria para que nuestros puertos tengan futuro. Sin embargo, nuestro país no ha logrado evitar que Argentina tome decisiones en materia de recaudación de peajes y profundidad de los canales Martín García y Mitre en forma inconsulta, unilateral y sin respetar las obligaciones asumidas, tanto en el Tratado del Río de la Plata, como en las notas reversales firmadas por ambos países.

Estas decisiones, señor Presidente, afectan las condiciones de competitividad económica entre los canales Martín García y Mitre y arriesgan la viabilidad del proyecto nacional que postula al Uruguay como centro logístico regional.

Hace pocos meses nos enteramos por los diarios del dragado del canal Mitre a 36 pies, mientras que el de Martín García sigue demorado, aun existiendo una resolución en tal sentido. Hoy nos enteramos que Argentina acaba de aumentar en un 36% las tarifas de peajes aplicables en el sistema de canales conocido como “Rosario al Mar”, incluyendo el canal Mitre. Esta modificación, realizada con total prescindencia de la Comisión Administradora del Río de la Plata y sin respetar las obligaciones de notificación previstas en el Tratado y en las notas reversales, muestra la dualidad con que se está manejando la República Argentina y es contradictoria, entre otras cosas, con los planteos realizados bilateral, regional e internacionalmente con relación a la construcción de las plantas de celulosa. Esto demuestra que Argentina no tiene problemas en incumplir la regla que con tanta vehemencia reclama en el ámbito de la Comisión Administradora del Río Uruguay y por lo cual nos ha llevado a la Corte Internacional de Justicia alegando en ese ámbito, equivocadamente, que Uruguay no la respetó.

En lo que refiere a los peajes, es necesario mencionar que errores en las negociaciones y decisiones unilaterales argentinas han conducido a que el grueso de la recaudación que se cobra por la utilización de los canales se los lleve la Argentina, en particular la empresa Hidrovía S.A., concesionaria para el sistema de canales argentinos, la que tuvo a cargo el dragado y la licitación del proyecto “Rosario al Mar”. El resultado ha sido un reparto para nada equitativo de la recaudación por concepto de peajes y un fuerte golpe a la viabilidad económica del canal Martín García, ya que lo que el Uruguay recauda no es siquiera suficiente para cubrir los costos de mantenimiento de dicho canal.

Hoy constatamos un nuevo aumento de los peajes impuesto por la empresa concesionaria para financiar el dragado del canal Mitre a 36 pies, dragado realizado en forma inconsulta que afectará también la competitividad del canal Martín García en forma insostenible, ya que los barcos en el primer canal navegarán a 36 pies y en el segundo, a 30 pies. ¿Qué armador elegirá un canal que permita entre 6.000 y 10.000 toneladas menos de carga pagando el mismo peaje, de cuya recaudación el Uruguay, por otra parte, recibirá una insignificancia, ya que el grueso va –como ya explicamos- a la empresa argentina Hidrovía S.A.?

Hace poco tiempo hicimos un planteamiento, entre otras cosas, en virtud del vencimiento del plazo para la concesión o licitación de la empresa que draga el canal Martín García. Esto se suma al incumplimiento por parte de Argentina, a la visión unilateral de ese país de ir adelantando el dragado a 36 pies del canal Mitre y, además, a la modificación, en forma unilateral, de los precios de los peajes, en una clara violación del Tratado y de las notas reversales.

Por estos motivos hacemos nuevamente el planteamiento y anunciamos que en los próximos días vamos a solicitar la presencia del señor Canciller y del señor Ministro de Transporte y Obras Públicas en la Comisión de Asuntos Internacionales, a los efectos de que nos puedan orientar sobre cuál es la política que está llevando adelante el Uruguay en este sentido, ya que no sólo está involucrada su visión regional, la defensa de la navegabilidad y la política de puertos del Río Uruguay, sino también su política exterior en la que, obviamente, las diferencias con nuestros hermanos argentinos se van profundizando en forma alarmante y el papel del país en los próximos años está seriamente comprometido.

Solicito que la versión taquigráfica de estas palabras pase a los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Transporte y Obras Públicas, así como a las distintas comisiones de sus dependencias, a fin de poner en conocimiento de esto a nuestros representantes en el ámbito bilateral.

 

(Exposición del ex - Canciller y actual Senador SERGIO ABREU - Cámara de Senadores, 5 de setiembre de 2006)

Fecha: 20/08/08

SOBRE PUERTOS DEL URUGUAY

Un puerto es mucho más que un conjunto de estructuras, canales de navegación y equipos para mover las cargas; es un nudo de comunicaciones, un polo comercial y una comunidad.

Se han dado a conocer varios proyectos que atañen a la actividad portuaria. Algunos reflejan preocupaciones seculares, como el rescate de Paysandú. Otros responden a nuevas tendencias del desarrollo de la economía: las instalaciones para el manejo de chips y, especialmente, de celulosa. El puerto de Nueva Palmira mueve en el entorno de 1,3 millones de toneladas de carga anualmente. Existen varias iniciativas para el Puerto de Montevideo, incluyendo una controversial: la instalación de una nueva terminal de contenedores. Ahora se está considerando al Puerto de La Paloma para que pueda recibir buques de mayor capacidad.

Tanta actividad es un homenaje a la Ley de Puertos de abril de 1992.

Pero, la transición al nuevo modelo portuario no fue tan sencilla. El proceso de privatización de la terminal de contenedores tomó seis años (de 1994 cuando comenzó el proceso y fracasó la primera licitación, hasta 2001 cuando la empresa Katoen Natie con socios privados uruguayos compró en subasta pública el 80% de la sociedad que operará la terminal durante tres décadas). A este avance deben agregarse las inversiones en modernas grúas móviles y demás equipos realizados por otros operadores portuarios. Todos esos esfuerzos se reflejan en la productividad del Puerto de Montevideo: el movimiento de contenedores pasó de 86.232 TEUs en el año 1992 a 596.487 TEUs en el 2007.

En medio de la efervescencia de tantas ideas y proyectos, es bueno recordar que existen muchos tipos de puerto, y que, en cualquier caso, un puerto es mucho más que un puerto. Por varios motivos.

Primero, los puertos varían según su función, abarcando desde los multipropósito que, como Montevideo, incluyen facilidades para el manejo de una variedad de tipos de carga, como contenedores, vehículos, graneles y pesca; hasta las terminales especializadas. Estas incluyen la boya petrolera de José Ignacio, las instalaciones para el transbordo de graneles en Nueva Palmira o las construidas para el manejo de los embarques de celulosa. Cuando se habla de desarrollar puertos existentes o de construir nuevos puertos, deberíamos preguntarnos: ¿qué clase de puerto se tiene en mente?

Segundo, un puerto es un eslabón en un sistema más vasto. El cual incluye la amplitud, calidad y densidad de sus comunicaciones con el hinterland (ferrocarril, carretera, barcazas), el acceso a servicios complementarios y suministros esenciales. A mayor diversidad de funciones y mayor movimiento de cargas, mayores serán las exigencias para asegurar el funcionamiento económico y competitivo del puerto. Sin olvidar el impacto ambiental.

Hoy, un puerto es una empresa comercial. Todo dependerá de su capacidad para captar una demanda efectiva por servicios, incluyendo un movimiento de cargas con el volumen, composición y regularidad, adecuadas. Es posible construir un puerto en muchos lugares, pero no puede obligarse a los exportadores o a los armadores del mundo a que lo utilicen. La competencia entre puertos actualmente es a nivel regional o, incluso, global.

Finalmente, lo que le dará vida al puerto será la existencia de una comunidad compuesta por personas que desarrollan una amplia variedad de actividades. Y esto no se construye en un solo día, es el producto de una historia.

Fuente: JUAN ORIBE STEMMER  (En El País Digital)

Fecha: 04/08/08

EL MAR NUESTRO TERRITORIO OLVIDADO II

 

Por el Lic. Luis Mario BATALLES

Columnista de OPINIONES DE VANGUARDIA

UNO DE LOS IMPACTOS POTENCIALES MÁS SIGNIFICATIVOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO ES EL AUMENTO EN EL NIVEL MEDIO DEL MAR Y EL INCREMENTO DE LAS MAREAS DE TORMENTA ASOCIADAS CON EL CAMBIO CLIMÁTICO. LAS EVALUACIONES DE VULNERABILIDAD AL CAMBIO CLIMÁTICO REALIZADAS AL PRESENTE COINCIDEN EN LA PREOCUPACIÓN QUE EL TEMA DESPIERTA Y LA AMENAZA QUE IMPLICA PARA LOS RECURSOS COSTEROS DEL MUNDO.

A MEDIDA QUE LAS TEMPERATURAS GLOBALES CONTINÚAN INCREMENTÁNDOSE, COMO OCURRIÓ EN EL SIGLO PASADO, SE ESPERA UNA ACELERACIÓN EN EL AUMENTO DEL NIVEL MEDIO DEL MAR DEBIDO AL AUMENTO DE LA TEMPERATURA DEL AGUA EN LAS CAPAS SUPERIORES DE LOS OCÉANOS Y MARES Y AL DERRETIMIENTO DE LOS GLACIARES Y CASQUETES POLARES.

SEGÚN DATOS DEL ÚLTIMO CENSO POBLACIONAL REALIZADO EN EL PAÍS (INE, 2005), URUGUAY CUENTA CON 3.241.003 HABITANTES. ASIMISMO, EL PAÍS SE CARACTERIZA POR UN ALTO GRADO DE URBANIZACIÓN, YA QUE EL 91% DE SUS HABITANTES SE CONCENTRA EN ÁREAS URBANAS.

URUGUAY, BASA SU ECONOMÍA FUNDAMENTALMENTE EN EL USO DE RECURSOS NATURALES, POR LO CUAL, SU VULNERABILIDAD A LOS CAMBIOS AMBIENTALES ES IMPORTANTE Y POSIBLEMENTE ENFRENTE SERIOS PROBLEMAS EN EL LOGRO DE UN DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL SÓLIDO DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL MEDIO AMBIENTE Y LA SUSTENTABILIDAD. CIERTOS FACTORES GEOGRÁFICOS O DE UBICACIÓN, CONTRIBUYEN A CONDICIONAR ESE GRADO DE VULNERABILIDAD.

PARTE DEL PAÍS ESTÁ LOCALIZADO SOBRE EL RÍO DE LA PLATA - UN SISTEMA DE GRAN VARIABILIDAD NATURAL - AGUAS ABAJO DE SU EXTENSA CUENCA, RECIBE EL IMPACTO DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN DIVERSAS PARTES DE LA MISMA. ASIMISMO, ESTÁ SUJETO A LOS EFECTOS DE LAS COMPLEJAS INTERACCIONES OCÉANO-TIERRA-ATMÓSFERA EN EL ATLÁNTICO SUD OCCIDENTAL, DONDE DESEMBOCA EL RÍO DE LA PLATA Y CONFLUYEN LAS CORRIENTES DE MALVINAS Y BRASIL, LO QUE CONTRIBUYE A SU MARCADA VARIABILIDAD NATURAL. EL MANEJO DE SUS RECURSOS NATURALES ES, POR LO TANTO, UN ASPECTO CRÍTICO PARA SU DESARROLLO.

SEGÚN OECD (2004), URUGUAY ESTÁ ALTAMENTE EXPUESTO A EVENTOS CLIMÁTICOS. LA MAYOR PARTE DE SUS RIESGOS ACTUALES SON DE ORIGEN CLIMÁTICO. UNA PARTE IMPORTANTE DE SU ECONOMÍA NACIONAL DEPENDE --DIRECTA O INDIRECTAMENTE-- DE LOS RECURSOS NATURALES. LOS RECURSOS COSTEROS SON PARTICULARMENTE VULNERABLES A LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO A TRAVÉS DEL AUMENTO EN EL NIVEL MEDIO DEL MAR Y LAS CRECIDAS DE TORMENTA QUE DIRECTAMENTE AFECTAN LA COSTA, LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS Y LA CRÍTICA ACTIVIDAD ECONÓMICA QUE SE DESARROLLA EN LA REGIÓN COSTERA.

A LO LARGO DE LA ZONA COSTERA SE ASIENTA UN IMPORTANTE NÚMERO DE CENTROS URBANOS, INCLUYENDO LA CAPITAL, Y APROXIMADAMENTE EL 70% DE LA POBLACIÓN DEL PAÍS. EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTEVIDEO, REPRESENTADA POR LA PROPIA CIUDAD DE MONTEVIDEO Y LOS DEPARTAMENTOS DE CANELONES Y SAN JOSÉ, CONCENTRA EL MAYOR VOLUMEN DE ESA POBLACIÓN.

LA ZONA COSTERA URUGUAYA JUEGA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA ECONOMÍA NACIONAL. UNA PROPORCIÓN SUSTANCIAL DEL PRODUCTO BRUTO INTERNO (PBI) DEL PAÍS (77.6%) SE GENERA Y DEPENDE DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN LOS DEPARTAMENTOS COSTEROS1. LAS PRINCIPALES ACTIVIDADES ECONÓMICAS DEPENDIENTES DE LA ZONA COSTERA SE RELACIONAN CON EL TURISMO NACIONAL E INTERNACIONAL, LA PESCA INDUSTRIAL Y ARTESANAL, LA CONSTRUCCIÓN CON FINES RESIDENCIALES Y COMERCIALES, LA NAVEGACIÓN Y LOS SERVICIOS PORTUARIOS.

EL TURISMO ES, NOTORIAMENTE,